30 de mayo de 2011

Con vexo

Abro el viento de mi alma
al quizá de tus palabras
que no calman
-no son magia-
que no oran por la vida
ni se lían con la muerte.

Mi dicha no es trofeo
ni tus muecas son laureles,
son medalla de tu olvido
y de pistas que he perdido
en trayectos consumidos.

Una violeta se asoma
a la vuelta de tu retina
recorriendo con su tallo
la cansina hipocresía
de un amor que no camina
de un fulgor que no me anima.

El cuervo anuncia el fin
y la procesión
-que siempre va por dentro-
se desploma sin fanfarria
del suelo al cielo
que tu guiño ha convertido
en el limbo más perverso.

Eres un salmo a mi muerte
eres la rima de mi suerte.
El sendero que me aplasta
y calcina mi esperanza.

No te has ido de mi vida
te has quedado para siempre
en mi sangre
en mis poros
en el incendio de tu olvido.

Mis paredes me encierran
en ti
y tus prados me redimen
de mí.

Calma exige mi quebranto,
agonía
peso
y llanto.

No me voy si tú me olvidas,
no me quedo si te alejas.
No me aterra tu partida,
si en mi alma ya no habitas.

Has dormido mi pasado
y has matado mi futuro.

La melodía sacrosanta
que sin ritmo claro bailo
no es tu ausencia
ni es mi presa
es vivencia de violencia.

Y tú lloras.
Y yo...
No, no lo sabrás.
Jamás.

2 comments:

  1. Malena OrbegosoJul 24, 2011 09:34 PM

    Muy bueno, como siempre. Gracias por compartirlo.

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  2. Malena OrbegosoJul 24, 2011 09:35 PM

    Muy bueno como siempre, Gracias por compartirlo.

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El autor

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No me gusta mi nombre. Quienes me conocen me dicen JEES, pero Google no me deja ponerlo arriba.

Fui director de la revista de primaria de mi colegio, entrevisté a un futuro dos veces expresidente del Perú a los doce años y me metí en mi primer lío (serio) por escribir lo que pensaba en cuarto de secundaria.

Saliendo del colegio ingresé a la Facultad de Teología porque quería ser sacerdote, pero me curé a tiempo. Luego estudié filosofías orientales y terminé recibiendo iniciación brahmínica en la India en 1994.

Fue ahí donde un sadhu leyó mi carta astral y me dijo: "veo comunicación, comunicación, comunicación". No fue una sorpresa.

Me gradué de publicista, me dediqué principalmente al Periodismo, soy todo lo contrario a un relacionista público y tomo muy malas fotos pero mi sueño es ser fotógrafo. Por eso prefiero decir que soy comunicador.

Entender el internet, las herramientas digitales y las redes sociales se me hace misteriosamente sencillo, así que decidí dedicarme a solucionarle la vida a quienes se les complica con la modernidad.

Enseño hace casi veinticinco años. Hace cuatro en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega y hace uno en el Instituto San Ignacio (ISIL).

El número 3 y sus múltiplos me persiguen. Por eso blogueo de tres maneras: 
  • Opino aquí.
  • Cuando me inspiro, publico aquí.
  • Si sobra algo, está aquí
Aunque Facebook no me quiere, algunos de sus usuarios sí.