18 de setiembre de 2012

Y bueno,
de eso estoy hecho:
De cenizas, de acero, de agua, de fuego y barro
que se escapa entre los dedos
de quienes penetran mis murallas
y corren
despavoridos.

Porque de eso se trata el ejercicio diario de mi yo,
de anotar puntos en contra de mí mismo
y cargar el peso muerto de mi sinceridad viva.

De eso estoy hecho:
De ausencia, de vacío, de exceso y de grises.

Y yo entiendo
-claramente-
que no hay futuro para tal receta
en el diagnóstico del mundo.

2 de junio de 2012

No queda mucho


El alba me recibió con una sonrisa que se escapó del sueño
pero una lágrima entró por la grieta de mi ventana
y me echó en cara que la soledad es mi compañera
que el vacío es lo único que me llena.

El olor a nada y el sabor a nadie
llenaron mis ojos de sal
y en cataratas de mi pasado
se ahogó el metal de mi presente.

¿El futuro?
No queda mucho…
No quiere mucho…
No mira lejos…

Me vi solo.

Vi que quienes alguna vez me quisieron
ya no están
-ya no quieren estar-
y que sonríen
entre los bastidores de mi llanto.

Porque no siempre tengo que ser el hombre de acero:
No siempre tengo que reír para que otros aplaudan…
No siempre tengo que vivir para que otros no mueran…
No siempre tengo que morir para que otros vivan...

Hoy escribo porque me quiero marchar
y sé que en mi tinta puedo sucumbir
y renacer minutos después.

Solo una sonrisa me hace quedarme…
Solo una voz mantiene mi corazón latiendo…
Solo una mano me recoge sin siquiera saberlo…
Solo una vida me convence de seguir viviendo…

Porque no siempre tengo que ser el superhéroe:
No siempre tengo que estar de pie…
No siempre tengo que brincar de felicidad…
No siempre tengo que encender el mundo…

Hoy siento que la bitácora se debe cerrar
y que tal vez este merezca ser
mi último amanecer.

Hoy siento que mi vida se va…
Hoy lo siento…
Hoy se va…
Hoy me voy…

Y mañana, como todos los días,
el alba me recibirá con otra sonrisa
y una nueva lágrima se colará
por esa grieta de mi ventana
la ventana de mi alma.

13 de marzo de 2012

Insomnedumbre

Los azules cielos lloran al notar
que el trabajo de la noche
ha endurecido las canas del Sol
y corrido las persianas del horizonte.

Las hadas abren sus vientres
al mortífero hedor del insomnio
que recoge sus prendas y las dobla
en el armario de su primaveral impaciencia.

Las duchas del mar se extinguen
en inmensas cataratas de sueño,
en inconmensurables patrias de vacío,
en soporíferas letanías de silencio.

El cuervo se duerme en el pecho
de quien ya no ve porque robó con su pico
los ojos que abrían su historia
al pasado y a la desventura.

Y todo se pierde en la cuna
del huerto en que el alma se siembra
con lazos de carnaval en el día
y claveles de tumba en la noche.

Musas inundan las cuevas
que entre sienes y disparos se deciden.
Monjes expían pecados
que entre deseos y represiones mastican.

Y el mundo despierta a la ruina
del incendio que su cielo ha tejido
con golpes de tamborines silentes
y gritos de multitudes ausentes.

Vida, te regalo vida.
Muerte, te regalo muerte.

1 de noviembre de 2011

12.55 - 12.56

El mundo es tan frío

desde aquí abajo

desde aquí arriba

20 de junio de 2011

Huida de mi (v)ida

Me descubro ante el espejo del tiempo
sabiendo que esta es la noche en que se roba mi alma.

Los santos mueren jóvenes
(pero yo solo he violado deidades
he ensayado mil eutanasias
he prendido hogueras de voluntades).

Me trituro pero no me quiebro
al saberlo
y no poder contarlo a nadie
(con lo que me cuesta escribir estas líneas).

Esta noche me iré
y nadie estará para arrullar mi travesía.
Esta noche me robarán mi tiempo
(y el ladrón
-impune-
seguirá robando).

Me desnudo ante el espejo de la noche
y mi reflejo está henchido de pasado.

Me corto con el espejo de la noche
y ya me he ido
he descansado.

Sin ceremonias,
sin ovaciones,
sin discursos,
sin medallas...

(Ya me había ido incluso antes de arrancarme estos suspiros finales).

Y mi único legado son mis palabras,
lo que escribí
lo que dije
lo que tal vez nadie nunca entendió
y solo hoy
(que no estoy)
será alimentado por mi despedida.

Esta noche he muerto.
Y mañana he resucitado.
(...)

30 de mayo de 2011

Con vexo

Abro el viento de mi alma
al quizá de tus palabras
que no calman
-no son magia-
que no oran por la vida
ni se lían con la muerte.

Mi dicha no es trofeo
ni tus muecas son laureles,
son medalla de tu olvido
y de pistas que he perdido
en trayectos consumidos.

Una violeta se asoma
a la vuelta de tu retina
recorriendo con su tallo
la cansina hipocresía
de un amor que no camina
de un fulgor que no me anima.

El cuervo anuncia el fin
y la procesión
-que siempre va por dentro-
se desploma sin fanfarria
del suelo al cielo
que tu guiño ha convertido
en el limbo más perverso.

Eres un salmo a mi muerte
eres la rima de mi suerte.
El sendero que me aplasta
y calcina mi esperanza.

No te has ido de mi vida
te has quedado para siempre
en mi sangre
en mis poros
en el incendio de tu olvido.

Mis paredes me encierran
en ti
y tus prados me redimen
de mí.

Calma exige mi quebranto,
agonía
peso
y llanto.

No me voy si tú me olvidas,
no me quedo si te alejas.
No me aterra tu partida,
si en mi alma ya no habitas.

Has dormido mi pasado
y has matado mi futuro.

La melodía sacrosanta
que sin ritmo claro bailo
no es tu ausencia
ni es mi presa
es vivencia de violencia.

Y tú lloras.
Y yo...
No, no lo sabrás.
Jamás.

8 de diciembre de 2010

115

El aire de un nuevo adiós resopla en mi oreja.
No sé si es un socarrón susurro de la muerte
o
acaso
una afable nueva oportunidad de la vida.

9 de octubre de 2010

Extraño


Anoche…

No hubiera dormido anoche…

Me encontré con los que ya no están,
con quienes
algún día
me estrecharon en un abrazo
y prometieron estar a mi lado
en las malas y en las buenas:

“Somos amigos, somos hermanos.
Nunca, nunca te dejaré”.

Seguí sus huellas,
busqué sus miradas,
olí sus perfumes…

Pero yo no existía.

Y, al despertar,
miré mi vida
y cuánta falta hoy me hacen.

Y no estaban.
Era cierto.
Ni uno de los que vi en mi sueño
hoy siquiera piensa en mí.

Y maldije a mi desvelo
por haberse permitido
ser domado por Morfeo
(ese traidor).

Paz sentiría
si supiera
siquiera
en qué les he fallado.

Y no sé si los extraño…
hoy que sé
que sus abrazos fueron farsas…
que sus sonrisas fueron grietas…
que sus te quiero fueron efímeras brisas…
y que el mañana prometido
hoy es solo ayer pisoteado.

Anoche…
No hubiera dormido anoche…
No era esta la manera
en que quería volver a verlos.

11 de setiembre de 2010

Tu noche fue mi luz

Ni la vista refulgente de un castillo
a orillas de un mar oscuro
habitado por millones de matices
y nutrido por trillones de sabores
se atrevió a distraer la hermosura de tu mirada.

Las luces de la costa eran magros espectros
al lado del calor de tu sonrisa.
Esa sonrisa que me persiguió por horas
y que ahora me lastima
por no tenerla frente a mí,
aunque el recuerdo de su universo
me hace
no querer dormir,
ya que ninguna fantasía
podría compararse con sus maravillas.

Tu seráfica voz rogando que te cante,
mi timidez queriendo dormir en tu paz,
tus pasos telúricos destruyendo mis cimientos,
tu aroma a pasado arrinconado y promesa de futuro,
mi silencio ante el hechizo de tu sola presencia…

El abrazo de tu medianoche
es uno que quisiera que fuera el del primer día
de una vida que es probable no me merezca…

El arrullo de tu piel
tal vez sea el sereno viento
que falta para que mi barco leve anclas
hacia el astral horizonte de mi mundo real.

Tal vez nunca te merezca,
tal vez no pueda darte un ápice de lo que deseas,
a lo mejor no puedo ni alcanzar el verme reflejado en tus mágicos ojos una vez más,
es posible que ni llegue a ser premiado con el blando gusto de tus besos…

Pero solo el haberte visto mirarme así,
solo el haber tenido que esconderme detrás de mí mismo
para descubrir de reojo el cielo en el que me encerraste,
es suficiente para redimirme de mis más lúgubres infiernos.

No tengo nada para darte
ni siquiera el valor de tomarte de la mano.
No tengo nada para salvarte
del dolor que sientes al recostarte
sola
en tu cama.

No soy tal vez el ave que deba encumbrarte a tus ilusiones.
No soy tal vez quien deba escribirte estas líneas de esperanza
ansiando apagar tu llanto.
Pero soy por lo menos quien esta noche,
en un indestructible abrazo
-el primero de tu nuevo año-
sintió que su mundo errático y sin órbita
se ordenaba en tus ardientes poros.

Si hay algo más que puedas darme,
si algo siquiera pueda darte yo,
no lo puedo saber
ni quiero ser tan temerario como para esperarlo.

Me basta para morir sonriendo el saber que esta noche
-tu noche-
estuve en tu mente.

No quiero saber nunca que no estaré a tu altura.
Prefiero guardar esta noche.
Con tus abrazos.
Con tus atisbos.
Con tus suspiros.
Con tus preguntas…

Si eso es todo lo que merezco de ti,
que ello sea entonces lo que me haga más feliz que ayer.

Que esta, tu noche, lleve mi nombre, es todo lo que necesito.

04NOV2009

20 de agosto de 2010

Golpe de muerte

Amo las calles vacías,
aquellas en las que el cielo no ha vertido su condena
ni el infierno su blanda piedad.

Era una noche de calle vacía,
caminaba escoltado por mis escombros,
mi reflexión recordaba aquellos días
en los que mi imaginación le imploraba a mi experiencia.

Minutos después,
sitiado por el ruido del silencio invidente,
mi experiencia cubrió la boca de mi imaginación
la arrastró a un callejón y la saqueó.

La tomó del cuello y la empujó contra la pared,
le taladró la yugular
con el arrebato del cariño infinito
y la abandonó a su suerte
en un orgasmo desahuciado.

Le robó sus ropas
y las echó al riachuelo del tiempo
y le dijo de lejos que sus servicios
ya no le eran necesarios,
que la realidad la había arrasado hacía mucho.

Y le arrojó una moneda desgastada…
“Es para que elijas tu destino”.
Y se rió como las risas inventadas.
Y no miró para atrás,
no, nunca jamás.

Mi imaginación ni se arriesgó a pararse.
Y, mirando la moneda con ojos de esperanza dilapidada,
puso dos dedos sobre ella y la llevó mansamente
hacia la llaga que jamás cerraría.

Amo las noches vacías…
en las que nadie ha llenado el espacio
con sus lapsos, con sus quimeras.

Amo las noches vacías
en las que tus vacíos son mis llenos,
en las que el atajo se vuelve la meta.

En las que mi frío alumbra más que tu Sol.

19 de mayo de 2010

El esqueleto que me queda. ¿Qué me queda?


Me tildaron de todo. Y sus faltas ortográficas nunca me hicieron reprobar el curso de su prejuicio. Pero tener resistencia al dolor no significa que no duela. Al fin y al cabo, ¿acaso las cicatrices no son marcas? Y las mías son registradas. La patente la tengo yo y nadie me la quita. Y nadie la puede usar. Por eso es que me dicen tantas cosas, pero nadie sabe lo que soy porque nadie sabe lo que quise ser ni lo que quise dejar de ser. Entonces, tampoco sabrán si lo pude lograr.

Mis actos son tan inexplicables como mis omisiones y las [in]conclusiones de ambas son mi CV. Contrátame o no, no me importa. Yo soy dueño de algo que no cuesta. Lo único inmortal para ti es el dinero. En cambio yo, inmortal[izado], cada vez que doblo un billete, mato un héroe.

Dadas las circunstancias, lo único que me interesa es la circunstancia en la que ruedan los dados. Dada, dadá, burlesco, grotesco.

Mi iglesia está en mi corazón, mi cruz son mis brazos abiertos al futuro colgando de una columna vertebral que sostiene mi pasado. Mi corona de espinas me hace rey por dentro, y sangra más que la de tu Cristo en la pared. Usando mi boca en lugar de mi puño: así me abrí paso de un Gólgota al siguiente.

Destroza mi vida. ¿Qué de bueno tiene ser tú mismo? ¡Qué bueno es ser tú mismo! Ese es mi estilo, mi estilógrafo, mi pluma, pluma de Ave Fénix. Creador. Dios. Demonio. Hombre. Mujer. Niño. Pintura. [Auto]autopsia. Despierto hoy siempre, pero también siempre deseo el mañana. Nada que agradecer a la limosina de la vida. Baja en el siguiente paradero o sigue, no me interesa. Total, esta es una inversión [de valores] que no deja intereses. Inversión de la perversión. Terno = máscara. Termo = frío. Calienta y haz clic en lugar de hacer bum. Ese es el himno de mi Nación Fría.

Tu dios es tu aliento. Déjame mirar dentro de ti... sigo mirando... sigo... pasan los días y sigo... Mejor miro dentro de mí. Ya. Encontré lo que buscabas. Porque miré dentro de ti y no me importó si tu mundo terminaba hoy. Te perseguí dentro de ti y te escondías, pero no estabas jugando a las escondidas porque tu luz es realmente oscuridad. Y tú eres murciélago. Y yo vampiro.

Tu sonrisa de Blanca Nieves escondía al enano que realmente eres. Por eso no te vi. Es que yo miraba hacia arriba. Arriba no estás tú, está tu personaje. Eres un casting permanente de ti mismo. Tu maquillaje es tan perfecto... pero no hay que maquillarse los ojos. Sin maquillaje eres una perra con súper ego. Ladra, ¡ja! Eres muda, una perra muda. Al fin y al cabo, lo que interesa es cómo muevas la cola. A nadie le importa un carajo tu correíta, tu chompita y el apellido del veterinario.

Fútbol, política, cuentas de banco y marcas... Después de eso, tus dragones te esperan y por eso no llegas al borde nunca. Yo vivo en el borde y he visto a mis dragones a los ojos. Se les apagó el fuego, les puse los cascabeles y bailaron para mí. Hoy mi tierra ya no es plana. Mis dragones impulsan mi barco. A lo que temo es al mar, porque no se deja llevar por los vientos que soplan ustedes, la suma de movimientos de cola. Mis dragones son cachorros. Pero, no creas que son distintos, son iguales o más fuertes que los tuyos. La única diferencia es que tus dragones son bailarinas de un club de strip y los míos los choferes que me sacan de tu club.

Donde tú quieres entrar yo quiero salir.

Tu dieta es mi engorde. No entramos en la misma página de un libro. ¿Quién lo escribe? El tuyo, tu dios y tu diablo. El mío, mis estrellas, mis planetas, mi odio y mi amor. La pureza de mis cantos arrulla al demonio que nace en tu sonrisa y muere en tu llanto. Porque ríes de dolor y lloras de esperanza.

Satanás es mi ídolo. Y yo soy un iconoclasta. Tu dios es tu ídolo. Y tú eres el Presidente del club de fans. ¿No es él quien siempre mata a la superestrella?

1 de febrero de 2010

Al final

¿Al final de qué camino residirá
aquella suave mirada que me colme
de claridad cuando todo se oscurezca?

¿Cuánto debo esperar para encontrar
el perdón de todos mis pecados,
la cura para todas mis heridas,
el remedio para todos mis males?

¿A qué estrella debo rogar
que la próxima voz que me diga
que nunca me faltará
que siempre estará a mi lado
sea la voz que me arrulle en mis minutos finales?

Sería cobarde negar
que tengo que pagar
que he herido
-como también me han herido-
pero cada día la balanza pesa más de mi lado…

Y solo quiero que mis latidos encuentren la paz
y no duden de la pasión
ni de la calma.

Mi alma ya atendió muchas promesas
ya sangró muchos abandonos
ya condensó muchos vinos amargos
ya voló
–mil veces-
en mil pedazos.

¿Al final de qué sendero
está el arroyo que calmará mi sed,
el amor que no diga que no tiene condiciones
para luego tomarme examen con su manual
sin darme ocasión de ser yo mismo?

¿Cuándo será el día en que las palabras
signifiquen lo que las miradas parecen decir?
¿Cuándo la noche en que una voz diga te amo
sin esperar que mi amor quepa en su molde?

¿Cuándo podré creer a alguien
después de que me han dicho una y otra vez
que nunca me dejarán
que no permitirán que me quede solo
que siempre estarán conmigo
que tendré siempre su amor incondicional
pase lo que pase?

¿Cuándo conseguiré que el amor de un día
no se vuelva odio y venganza al otro
porque no sonreí en el momento preciso
porque no callé cuando lo esperaban
cuando no entendí un olor o una caricia?

¿Cuándo la vida me recompensará
y dejará que alguien entienda
que mis abrazos son más fuertes que mis errores
que mis miradas son más reales que mis caídas
que mis besos recitan mejor que poemas mal declamados?

¿Al final de qué pozo
encontraré por fin a la mujer
que cuando estuve al borde
intentó luchar
porque no me cayera desde un principio?

Seguiré esperando…
Sin esperanzas…
Pero seguiré…

Porque sé que mi alma ama
y se entrega cuando lo hace,
aunque le duela, aunque se equivoque
aunque la calcinen y la condenen.

13 de noviembre de 2009

Abiectus

El Poder es de quien clava sus garras
en la espalda de la noche
y sus colmillos en el cuello de la vida,
retorciendo con nueva sangre
-en muecas de placebo-
los lacrimosos cadáveres
que en su camino regó.

Siempre un cuello nuevo es digno de ser agotado
y las viejas y usadas brujas
se disfrazan
-desconsoladas-
en sus hogueras
ansiando recuperar su juventud arrancada
por colmillos que las iniciaron en la sed
que jamás les será posible aplacar.

Mi tiniebla martillea
-maleficarum-
y se regocija en vencer
haciéndose pasar por vencida.

El hierático castillo
que fue sepulcro del amor más inmenso
y a la vez más abyecto
hoy se llena de sa[n]grada luz
que la plagiada oscuridad jamás entenderá.

Son los mortales
-no los débiles-
quienes deben ser mi alimento.

Llenos de vida,
llenos de esperanzas
llenos de expectativas
llenos de orgullo
llenos de temor.

El único íncubo debo ser yo,
sino
¿cuál es el valor de la víctima?

6 de octubre de 2009

Se fue

Noche de escombros
que explotaron en tu recuerdo,
en la zona más ancha de mi huella,
que se pudren en el ala de la ventana.

Ayer mis pupilas se colmaban de tu reflejo,
hoy se gastan en el vacío
de un retorno que no estará,
de una espera que no llegará.

La oscuridad de tus distancias
(so)cava hoyos en las mareas
destruyendo la fe del ciego
que no ve porque no quiso.

Te espero aún…
aun cuando no llegues nunca…
nunca tu frío hierva en mi alma…
alma que muere en vida.

Azota las hiedras.
Asesina en tus odios.
Mata con tus valentías.
Muere en tus orgullos.

Si te quise es porque me lo pediste,
si me quisiste es porque te lo pedí.
No hay culpables, no hay coronas.

Hoy han muerto las ganas de seguir,
mira:
las mataron las ansias de llegar.

La vida se interpuso a sí misma,
el dolor venció a los más gloriosos recuerdos,
la historia de lo vivido se volvió pócima
y el perfil de la costa se volvió montaña.

Nada puedo hacer por volver en el tiempo.
Nada puedo hacer por volver.
Nada puedo hacer en el tiempo.
Nada puedo hacer por nada.

Consumiste mi fe,
consumí tu esperanza.
¿Quedará la caridad de una oportunidad más?
¿Nos dará la vida una sonrisa de lado que fotografiar?

Mira tu alma:
Se enciende aún por mí.
Mira mi alma:
No entiende aún por qué.

Una noche más tal vez resuelva la muerte.
Una noche más quizás mate el tal vez.

28 de setiembre de 2009

[C]alma en porciones

Los fantasmas de tu canto
queman las esteras de mi choza
y las púas del racimo
que es tu mientras
hacen caso a las piedras,
a las hiedras,
a mis prendas.

Tu cansancio es mi quebranto,
Tu pasión es mi descanso,
Tus ojos llenos de peligro,
de ámbar que nunca se va al rojo
pero tampoco regresa al verde.

Penetro tus vacíos
con los llenos de mis escenas…
y empiezo la obra perfecta
de la esencia
de la intensa aventura
que es la vida de quien dura.

Parte mi alma en porciones iguales
y véndela a tus miedos y penas
para que en la feria de mi remanso
posen sus alas las polillas del temor.

Y seas feliz
Y seas grande
Y dejes de buscar
Y empieces a pecar
Con esos pecados que no confiesas
Pero que se vuelven la hoguera de tu perdición.

Te amalgama mi sonrisa
Te encarcelan mis falanges
Te endurecen mis debilidades
y te calcinan mis paciencias.

Te amo de la noche hasta la mañana
y en el día te pienso en mi cadera
bella, fuerte, cariñosa,
perdida en la costa de mis sueños,
modelada como arcilla por mi lengua.

Nutre de mí tu espera.
Haz que tu terror muera en un orgasmo.

25 de agosto de 2009

Quiero

Que tus ojos se posen en mi parca sonrisa
y me limpien el dolor con su cristal.
Que tus manos rocen mis labios
en el silencio de un intrépido ritual.

Que tu recuerdo no se marche de mi mente
y el olor de tus incendios llene el llanto.
Que las piernas de tus cielos acojan mis desengaños
y en su regazo me cubran con tu paz hecha manto.

Que tus cantos sean pócimas de embrujo
y las ondas de tu voz sean mi naufragio
Que el viento de tus sílabas más tiernas
sea más sabio que el más útil de los adagios.

Que la sangre que resbala por mis venas
pulse al ritmo de tu nombre y de tu sueño.
Que el primero de los hombres que haya amado
se sonroje al verme que me has hecho tu dueño.

Que los pájaros del monte hagan su nido
en mi alma acongojada por perderte.
Que los músculos del espacio besen estrellas
y que los planetas se detengan al yo verte.

Que tu sudor y el mío creen nueva música
en instrumentos hechos de deseo y perdición.
Que tus piernas y las mías se entrelacen
en eterna sinfonía de impenitente pasión.

Que las rimas de estos versos sean perfectas
como lo es el recuerdo de nuestras madrugadas.
Que la pena de perderte no me mate.
Que mis nuevas vidas no nazcan asfixiadas.

23 de agosto de 2009

Te ganaste mi cielo porque me diste el tuyo.

En cada recuerdo de mi niñez, siempre estás tú, con tus sonrisas celestes, tus barbas que crecían y cortabas, tus esfuerzos porque cada día fuera mejor que el anterior, tu amor inquebrantable y desinteresado.

Aún cuando te pagaba mal, estabas a mi lado para recogerme si me caía. Y me enseñaste a dar más de lo que creía tener y a recibir lo que me merecía.

Largas horas de sobremesa hablando de tanto. Siempre decías que una de las cosas que más disfrutabas en la vida eran esas conversaciones conmigo al final de las comidas. Hablábamos y aprendía tanto de tu inteligencia y sabiduría y tú tenías la humildad de decir que aprendías de la mía.

Cuando yo decía, de niño, que algo no podía, me demostrabas que sí lo lograría. Nunca dejabas que dijera que no conseguiría terminar algo que empecé. Despejabas la mesa del comedor para los rompecabezas de miles de piezas, que no dejabas que sacaran hasta que pusiera la última pieza, y luego los enmarcabas y colgabas en la pared como un trofeo más valioso que tus logros militares.

Cuando nadie quería ni verme, cuando todos perdieron la fe en mí, ahí estuviste. No tenías dinero ni para comer y partiste tu alimento conmigo. Me diste un hogar cuando nadie quería recibirme y tus consejos cuando nadie creía que yo era rescatable.

Cuando me equivocaba eras estricto y duro, pero eso me hizo fuerte y seguro de mí mismo. Siempre querías desayunos, almuerzos y cenas con todos presentes, sentados a la mesa y compartiendo en familia. Si no los conseguías, tu frustración hacía temblar los mares y la casa se llenaba de huracanes.

Me enseñaste lo que sé. Me diste lo que tengo. Me hiciste lo que soy. ¿Qué más puedo decir del hombre que me cuidó más que nadie? Solo que hoy descanse en paz como se lo merece. Hoy su cariño proverbial, sus lágrimas de felicidad por cada pequeño logro mío, sus oídos que nunca prefirieron escuchar sus placeres antes que mis dolores y su voz que era el sándalo de mis infiernos, descansan en paz en los corazones de quienes lo amamos.

Me sentiría el mejor padre de la historia si algún día mi hija pudiera decir de mí la mitad de lo que yo puedo decir de ti. Y, como te lo puse en una torta que te regalé en uno de tus últimos cumpleaños, siempre lo diré, cada 16 de octubre de ahora en adelante: “Feliz cumpleaños, PAPÁ”.

Descansa en paz tío Oscar. Perdóname por no haber estado a tu lado al final, pero tú sabes que moría algo en mí cada vez que te veía así y sé que tú no querías verme llorar por ti.

16 de agosto de 2009

Venaeterna

Mi sangre ya no es mía…
Me la han donado los fantasmas
de a quienes la vida arranqué.

Mis suspiros no calientan
en mis entrañas de éter
de fragmentos
de súplicas
de llantos
de muerte
de inmortalidad.

Me impulso por la penumbra
olfateando las intenciones
de quienes viven de la apariencia
clavando en caída libre
mi esperanza en sus cuellos desconsolados.

Mi lóbrega presencia destruye
lo que da convicción a tus pasos.
Un éxtasis tras otro
orgasmos de pupilas
y de huellas dactilares.

Mis oídos yacen en el mantra:
“Más allá de lo pálido
todo es negro
y no hay vuelta atrás”.

Me miras…
Me pides que no lo haga…
Me ruegas que siga…
Tú jadeas, yo gruño.

Y ya eres presa de mi cárcel:
domada presa de mi cárcel eres.
De tus mansos sueños te sacudirás
solo para volverme el protagonista de tus pesadillas.

Después de mí no hay después.
Después de mí solo hay ausencia.
Después del terror de tenerme
solo existe el terror de no recuperarme.

Tus madrugadas serán peligrosas.
Las deidades del lamento
volverán
cuando menos las invoques.

Y tu tacto se trastornará
sin poder volver a sentir
JAMÁS
aquel impetuoso sendero
en el que mi gélida piel te inició.

La vida es sueño
cuando no tienes un dueño.
Y los sueños sueños son
cuando no alcanzas mi perdón.

Tus lágrimas se despeñan en silencio
cuando tus sonrisas se coagulan entre las luces.
Las compañías no llenan vacíos
cuando los recuerdos entierran tus monólogos.

No es lo mismo nada
cuando el cielo atranca sus verjas
y yo me como la llave
y corto mis venas sin morir
NUNCA.

La sangre que corre
por –las que alguna vez fueron- tus venas
ya no es tuya.
Y te nutrirás de ella eternamente…
hasta que mi daga de plata
sepulte en mi corazón
con la fuerza
de quien no quiere más de nada.

Yo vivo en tus sentidos
y no sucumbo jamás
porque yo vivo porque quiero
y muero cuando decido.

12 de agosto de 2009

JEEStigmas

Si has de tocarme mejor que sea una caricia
porque si me hieres mi sangre será lava perenne
que hundirá sus garras en tus más bellas claridades,
en el terror de recordarme.

Cada lágrima que engendren tus uñas en mi carne
tendrá como réplica años de puñales en tu alma.
Cada farsa que fabrique tu cínica mirada
tendrá como recompensa
una pesadilla por cada día de haberme conocido.

Mi tiniebla se posa en tu futuro,
mis arcángeles cercan tus universos
incubando inmortales pestes en tu esperanza,
implantando excremento en los ángulos
de tus mil y un forzadas sonrisas.

Apestas a mí por el resto de tus días
y por más que te laves
tu luz he desaparecido.

Cada sombra que veas tendrá mi perfil
y la pena que alguna vez me produjo tu pobreza
se torna carcajada en cada uno de tus derrumbes.

Cada promesa incumplida será una llaga en tu frente.
Cada falla apercibida será una piedra en tu zapato.
Cada talento enterrado será una grieta en tus fantasías.
Cada recuerdo taladrará estigmas en tus muñecas.

Tu dios será un títere muerto en mis manos.
Tus gritos serán la brea de tu hoguera.
Tus arrepentimientos girarán el potro de tu sacrificio.
Y mi risa
-santa y pecadora-
será el infecto escenario de tus llantos.

Me trago tu pena como si fuera un dulce infantil.
Me burlo de tus dolores como si fueran esqueletos de maniquíes.
Me ausento de tu presente con mi eterna omnipresencia.
Te demuelo cada vez que te miras
en el vasto vacío que de ti has hecho.

Y no me esfuerzo ni lo pienso.
Te sacude en automático
porque:
Soy tu Karma.
Soy la rueda que atoraste.
Soy el perfume de tu mierda.
Soy el aborto de tus utopías.

Mis ángeles son tus demonios
Ellos vuelan sobre tu
FÉTIDO
cadáver.

Por tocarme y haberme herido
hoy estallas
y es solo el inicio
de tu destrucción, de tus abismos.

30 de julio de 2009

La alegría de los demonios

Dormida está la pena,
dulce es su sueño desde hace ya algunas noches.
Las lágrimas de ayer hoy son solo agua
de una lluvia intrusa que por el desagüe se marchó.

El corazón late al ritmo de la certeza
de que quien pierde es quien quiere ganar.
El alma se eleva henchida de paz
cuando la esencia prima sobre la mezquindad.

Una feria se instala en mi éter,
una celebración de danzantes [ángeles con colmillos].
Se reconcilia el fresco pasto de mi esperanza
con el fétido estiércol de tu recuerdo.

Y brincan
de júbilo
de vuelta en mi luz
las sombras clonadas que te llevaste contigo.

Los llantos que secaron noches de pesadillas
hoy baldean un pasado que enseña con sabiduría.
Las tragedias hoy han cerrado sus negras fauces
y en comedia se han vuelto:
alba comedia sin personajes.

Me marcho al futuro lleno de hambre de vida
viajando por sendas de paz, sembrando semillas.
No rugen más los monstruos que obstruyeron mis caminos,
hoy trinan los canarios de aquella esperanza que creí perdida.

La diferencia
entre el yo de ayer
y el yo de hoy
es transparente como el agua:

Cuando es tormenta demuele murallas…
Cuando es rocío
y reposa en los pétalos
se vuelve sonrisas…

‘Quien pierde es quien cree ganar’, me repito en silencio.
La calma ha llegado,
se ha ido la espera,
han vuelto mis ángeles.

Mis ángeles [que son tus demonios].
Mis ángeles [que construyen tus infiernos].
Mis ángeles [que advierten con trompetas].
Mis ángeles [que asolan tus pórticos].

La tumba está servida…
El cementerio del amor abrió sus rejas.
Pasen y vean el mausoleo de nada que le he construido
a quien creyendo ganar todo lo ha perdido.

10 de julio de 2009

Entristece

Me entristece el alma
ver las sonrisas con que encubren su dolor
las almas que buscan en la noche
lo que el día no les da.

Me entristece el alma
que las buenas fachas
oculten solo pesadillas
que le corren a la esencia.

Me entristece el alma
que la música tenga que estar tan alta
para no escuchar
los desgarros del propio corazón.

Me entristece el alma
que el alcohol tenga que llenar el vacío
que dejan tantas lágrimas ahogadas.

Me entristece el alma
que los niños deban dormir solos
mientras sus padres se mantienen verticales
gracias a “amigos” que solo quieren verlos horizontales.

Me entristece el alma
que la realidad sea tan dura
que uno crea que bailoteando se pasan los terrores
y que las cámaras lo hacen sentir a uno
mejor de lo que se atreve a creerse.

Me entristece el alma
ver los sentidos vacíos
llenarse con luces que no guían hacia ninguna paz
sino solo a la distracción de la propia oscuridad.

Me entristece el alma
ver que lo normal es creer en la temporalidad
de sonrisas fotográficas
que son solo llantos escondidos en realidad.

Me entristece el alma
sentir que mi soledad
es mejor que la compañía de las muchedumbres,
de gente que se nombra pero no se sabe.

Me entristece el alma
no ser como ellos,
porque no saben lo que se pierden
al perderse a sí mismos en su nocturno disfraz.

Me entristece el alma
verte perderte en ese mundo…

Me entristece el alma
no poder hacerte entender
que la felicidad está dentro…

Me entristece el alma
no tener dios
y ser más feliz que quien se dice creyente
y quiebra 10 mandamientos más que yo.

Me entristece el alma
ver vampiros que desperdician la noche
en falsedades
y destruyen el día, invisibles,
entre sábanas de resaca.

Me entristece el alma
ver locales llenos de gente triste
que tiene que pagar
para llenarse de químicos
y así creer que matan sus penas
noche tras noche
y que cuando paran a verse como realmente son
solo atinan a huir
y volver a su mundo de fantas(mas)ía.

Me entristece el alma.

Pero me hace feliz darme cuenta.

Y no ser así.

Y que ellos crean que soy menos feliz…

Y que ellos crean que son más felices…

Y que ellos solo crean…

Y que yo sepa…

Me entristece el alma
Sentir tanta paz interior
Y tanta calma…
Tanta calma…
Tanta…

7 de julio de 2009

Adicción

Ver lágrimas en tu rostro
de terror
de placer
de alegría
de pena…

Ver tus lágrimas me llena.

Oler tu sangre
en las opulentas venas
de tu cuello inflamado,
por mis dientes tallado
por mis dedos amasado…

Oler tu sangre me llena.

Sentir tus pechos
túrgidos y moribundos,
plenos de deseo
duros de la miel que de ellos bebo
duros de la hiel que con ellos te llevas…

Sentir tus pechos me llena.

Saborear tus muslos
de abajo arriba,
ver temblar tus piernas
cuando mi lengua te investiga
cuando mi lengua te torna en fuente…

Saborear tus muslos me llena.

Oír tus gemidos y tu súplica
de placer, de miedo,
oír tus halagos al arte que nos anuda
cuando te destruyo por dentro
cuando te construyo por fuera…

Oír tus gemidos y tu súplica me llena.

Mis sentidos se consumen en ti
En tus movimientos y ritmos
En tus ruegos y silencios
En tus cimas de sabor y tus simas de sal
En tus aromas de reina y cortesana
En tus formas y tus sombras.

Cada noche de mi vida te sentiré
estés a mi lado o estés con mi soledad.
Cada noche te arroparé en tus pesadillas
y cada día te robaré el recuerdo…

Con lo que vivimos, con lo que morimos,
con lo que aún podríamos seguir viviendo,
con lo que aún quisiéramos seguir muriendo.

Eres el ataúd de la mujer que conocí
y yo yazco en ti eternamente.

5 de julio de 2009

La basura

La vida te da lecciones
sobre cómo diferenciar
la basura de las joyas.
Esa es la gran enseñanza
de nuestros cansados días.

Si algo te llega fácil
duda de su real brillo.
Quien se regala rápidamente
no vale nada absolutamente.

Una bella cáscara no dura
y cuando se acaba su brillantez
solo queda el apestoso vacío
de aquella basura interior que solo supo
dedicar sus días a su disfraz.

Pena me da la basura.
Ese es el único sentimiento que me produce
quien no se valora a sí mismo
y vive en base a su egoísmo.

Basura:
Apestosa
Sin valor
Sin esencia
Sin vida
Sin importancia.

El destino de la basura es ser usada
y luego arrojada al borde del camino.

No tiene otro uso.

Y las sonrisas de su disfraz,
son solo eso:
Tristes, vacías y dolorosas
sonrisas de un pobre disfraz.

4 de julio de 2009

La grieta en tu corazón

Para quien no le corre al amar
las dudas son solo un reto,
una prueba de valentía
de quien se reconoce cobarde.

Dejarse vencer
por los fantasmas del futuro
solo mata nuestro presente
destruyendo tal vez la única oportunidad de vivir.

Los cuentos de hadas están en el papel.
La vida está escrita de lucha,
de valentía,
de tesoros duros de obtener.

Temor y amor son hermanos gemelos
porque quien no ama no tiene qué temer
y quien teme es porque ama.

Si no importa el amado,
no hay temor que valga.
Solo teme quien sabe que perderá.

Es más fácil correr
reemplazando la desesperación
por algo que nos adormezca.

Luchar requiere de vida,
de fuerza
de entrega
y de valentía.

‘Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde’
reza el sabio adagio.
Perderlo significa que no volverá
y en el fuego de un momento anidará la duda
del calor que uno pudo obtener por siempre.

La felicidad se lucha, no es un regalo.
El éxtasis temporal de momentos
no se compara al orgullo eterno
de haberse ganado a pulso la felicidad.

El cuerpo no ama,
solo ama el alma.
Y el alma solo ama
cuando uno la entrega a la del amado.

Nada es accidental.
Nada es temporal.
Cuando sientas que eres libre
la grieta en tu corazón seré yo.

1 de julio de 2009

Contra el alma

Nadando contra la corriente del alma ajena,
sustraído de la propia esencia,
sintiendo que la soledad en compañía
se nutre del abandono y la indiferencia.

Despierto queriendo ver
-y prefiriendo no sentir-
extrañando sonrisas,
echando de menos palabras,
demoliendo el querer con el saber.

La primera mañana se olvida a sí misma
derrotada por la pena de que no volverá.
Una nueva cicatriz se vuelve nueva herida
y el arrepentimiento se declara quebrado.

Una pena se nutre de otra
queriendo correr de sí misma,
escondiéndose en los recuerdos
de madrugadas tan felices.

Sospechas…
Mensajes…
Señales…
Confusión…
y pena…

La dulzura se estrangula con la sal de la tristeza
de tenerte y no sentirte.
Las venas de este amor
se cortan con tu lejanía.

El idiota más grande ha terminado de escribir
pero su corazón recién empieza a verter savia
pensando que algún día esos sabores volverán
y su alma reposará nuevamente en tu mirada.

El idiota más grande sueña y espera… aún.

28 de mayo de 2009

[A]sombras

Mientras las sombras se cruzan de brazos
esperando que nazca su creador[A]
yo pienso en morir[ME]
yo planeo matar[LOS].

Cuento las horas ante el vacío
[UNO, DOS, DOS Y MEDIO…]
entreteniendo el espacio con estrés
y sueño con soñar
como sueñan quienes cortejan a las sombras.

Mis sentidos,
infecundos,
buscan tus formas
y solo tropiezan con mis horas.

Me sorprendo a mí mismo,
imprudente,
mirando en los ojos del demonio
ante el portón del abismo.

Creo que mis señales no creen que creen
en lo que creen creer
pero sí creen creer en lo que crean.

Se asoma el Sol
y las sombras se estiran…

Tu sueño
-que era capullo-
resurge como polilla
y se estrella
-una vez más-
en la ciega llama de mi vela.

27MAYO2009

24 de mayo de 2009

Mi-santropía

Cuando tomo mi propio corazón
con mi mano
puedo sacudirme
con cada latido
y escupo sobre la creencia
de que seré herido.

Lo que no me/te/nos mata
te/me/nos deja cicatrices.

Mejor que amar
es descubrir
MÚLTIPLES
maneras novedosas
de destruirme y destruir.

Si mi uni-verso debe cesar
yo mismo seré
los cuatro jinetes
los caballos
la Bestia
Babilonia
el mar
la marca
las trompetas
y mi propio Juez.

Y tu Dios será mi excusa.

La mitad del tiempo corto mis heridas
y la otra mitad me la paso
buscando a quién cortar.

Pero
al final
me elevo
INDESTRUCTIBLE Y BELLO
de tu lóbrega noche
y me entrego a mi refulgente oscuridad.

El silencio es bueno cuando yo silencio
pero es malo
cuando alguien me quita el habla.

Mi funeral será perfecto
si la multitud asiste
para certificar
que permaneceré muerto.

Solo es mejor que en soledad.
Solo significa yo conmigo
y nadie robándome
mis insuficientes horas de vida.

Soledad significa
tu cabeza
reposando plácidamente
sobre mi consumido pecho.

No necesito a nadie si no me puedo tener a mí.

Los lloros ajenos
son gusanos
que se nutren
de mi hermoso cadáver.

No quiero en mi vida a nadie
que prefiera
vivir de mí
a morir conmigo.

Necesito de mí
para morir sereno
cortando mis venas con mi sangre
y no con lágrimas de otros.

No, no estás llorando:
esto es sangre en mi hombro.

Desde hoy seré el Monje de la Muerte,
entregado a mí mismo.

Cuando yo soy Dios todos mueren.

20 de setiembre de 2008

Por favor déjame.

Antes de apretar mis párpados
Necesito dejarte de lado
Saber que mañana ya no estarás
Invirtiendo tiempo en destruir mi paz
Esta noche debes abandonarme en mis sueños
Dejando que te extrañe hasta que vuelvas
A lo mejor en mucho tiempo
Después de algo de tranquilidad.

10 de febrero de 2008

TU DIOS ES STRETCH

La vida es XL, tú eres S, tus expectativas son M, tu egoísmo es L y tu futuro es XS. Pero, como tu dios es stretch, se acomoda cada vez que lo estiras con un "sentidísimo" ¡Dios mío!, de esos que hasta los ateos usan para encajar.

El domingo es día santo, el día para la familia. Los demás 6 días son días antro, los días más familiares. El lunes entra, el viernes sale. El sábado es comodín para el que no trabaja, pero incomodín para el que sí.

El box es como las corridas de toros, pero en blanco y negro y entre iguales. Las abuelas van al casino a ver si algún día ganan más de lo que gastan. Los programas periodísticos son la feria más barata y los noticieros una última cena donde Judas es traicionado por Jesús.

La política es sucia. Pero eres tú el que no se baña. El vampiro hoy viste terno y no capa, la capa es para los caballeros, y ya no hay. Una fotocopiadora es la prolongación del sufrimiento, pero más barata y de menor calidad. Calidad calca.

Tu dios es stretch. Pero, cuando tú estás despierto, es un bostezo interrumpido, una canción sin letra, una empanada sin relleno, una astucia sin guiño de ojos, una caricatura hecha con tinta china en un pedazo de papel higiénico.

Estira a tu dios para que te salve de mi pluma. Disculpa si te molesta que no sea como tú, un títere, y sea una granada. Mis esquirlas se suman a tu acné cerebral, y no hay dermatólogo que te cure. No me pidas que haga algo contigo, porque yo nací para hacerte algo a ti.

Tus matemáticas no me gustan: yo no me sumo, multiplico las formas de dividirme para sustraerme de tu mundo. Y, definitivamente, no tenemos un común denominador. Tú eres par, yo impar. Por eso tu dios es stretch y el mío es mi piel.

Cuando tú dices "nosotros", yo sé que quisiste decir "yo".

ACERCA DEL SIMPLE

El simple es dueño de sí mismo, es quien aprendió a cuestionar las enseñanzas de sus antepasados, los repetidores de cuentos.

El simple es un iconoclasta y un hereje por naturaleza.

El simple sabe amar y odiar con la misma intensidad y sin confundir sus sentimientos.

El simple no gasta sus energías en pedir y esperar, las invierte en buscar y cuestionar.

El simple no se hace el mártir, si tiene que mentir y ocultar su simpleza, lo hace para seguir viviendo, porque no espera recompensas ni teme a castigos de un ser externo a él.

El simple no tiene fe en nada que no pueda controlar ni espera nada que no pueda lograr con su propio deseo y esfuerzo.

El simple reconoce que ser simple en este mundo complicado es doloroso, pero que, a su vez, eso lo llena de emoción y éxtasis.

El simple siempre está queriendo suicidarse, pero no tiene el valor para hacerlo.

El simple se sabe peligroso y se infiltra entre los complicados, es tan buen actor que llega a parecerse a ellos y hasta pueden creerlo el mejor entre ellos. Se ríe con ellos, come con ellos, baila su música, pero sabe que no es de ellos.

El simple odia profundamente a los complicados, pero nunca los incomoda, salvo cuando ellos lo incomodan a él.

El simple tiene un solo mandamiento: "Trata como te tratan y nunca pongas la otra mejilla".

El simple jamás se esfuerza por caerle bien a quien no le cae bien.

El simple es el que acepta su naturaleza y su multiplicidad, no se cubre de preceptos y bellezas inventadas por los históricos poseedores del poder.

31 de octubre de 2007

(retro)Ceder

Cuando empujo las sienes
El dolor no deja salir la creación.

Jamás sentir podré si no siento
Y jamás tinta podré sangrar
Si no sangro.

Camisa de fuerza
Catatónica
Ciudad rodeada de murallas
Neuronas en batalla con ventrículos.

Cielos constipados
Cacerolas sin invitados.

Bilis /

Sangre //

Estrujo ///

Embrujo ////

Desolación y embelesamiento ///// y ///////

Miento.

JEES
30OCT2007

11 de octubre de 2007

La Inquisición más grande

(Charla presentada en el Centro Cultural ADUNI de Los Olivos el 28 de marzo de 2007)

¿Qué nos distingue de los animales no humanos? Filósofos, teólogos y científicos han ensayado numerosas respuestas y podríamos ser suficientemente generosos como para admitirlas todas. Los más materialistas discuten sobre inteligencia e instinto, los más espiritualistas reducen todo a la capacidad de acercarnos a lo divino. Para los fines de esta exposición, prefiero intentar aportar mi propia respuesta, definiendo al ser humano como el único animal capaz de olvidar a propósito para sobrevivir con una precaria sensación de seguridad.

Nadie puede asegurar si existe o no algún dios. El aceptar sin dudas la existencia de un ser superior a nosotros es tan ilógico como el predicar la certidumbre de que no existe. En medio de estos dos extremos se han movido todas las filosofías humanas. Si vivimos una vez, si vivimos varias; si renacemos para vivir eternamente en cuerpo y espíritu o si somos parte de un ciclo de acciones y reacciones que nos llevan de especie en especie, vida tras vida; si todo termina al morir o si realmente es ahí cuando empieza lo real... El ser humano es un tonel de preguntas sin responder donde no importa qué contenido se vierta. Vino, agua o excremento, no importa con tal de que se sienta pleno.

Definiré para centrar mi punto de vista (que de eso solamente se trata esta exposición) fe, religiosidad y religión. Aclaro nuevamente: esta es una interpretación personal, basada en mis años de experiencia y búsqueda, años que hoy me tienen mirando la vida desde un escalón que he marcado con el siguiente eslogan: “La vida no se trata de encontrarse a sí mismo, la vida se trata de crearse a sí mismo”. Ninguno de ustedes tiene el deber de aceptar estas definiciones como si fueran de la Real Academia de la Lengua, ni tampoco pretendo crear nuevas categorías para libros de consulta. Nada sería más contrario al librepensar que defiendo con enfermiza perseverancia y escasa receptividad.

Empiezo con la fe. La fe no es ciega. La fe ve todo y entiende que hay que creer lo que uno no puede explicar. Si yo no creyera que este suelo existe, no podría confiar en que me sostendrá cuando me ponga de pie. La fe es la base de todo conocimiento humano. Para creer que los planetas se sostienen entre sí por la interacción de sus masas que se atraen en un equilibrio matemático inexplicable uno necesita tener fe. A partir de esa fe es que surgen las posibles explicaciones, las fórmulas matemáticas y las leyes de la física. La misma fe que hace que una dama pida a su dios o sus ángeles por el bienestar de su hijo viajante es aquella que hace ganar premios a los más notables científicos.

Pero, ¿qué diferencia a la fe religiosa de la fe científica? ¿La constatación de pruebas? No necesariamente. Es el objeto de estudio más bien. Cuando dejamos de ver para creer y empezamos a creer para ver, es ahí cuando surge la fe religiosa. Cuando sentimos el suelo bajo nuestros pies y creemos en que no nos vamos a hundir en el vacío, estamos ante la fe científica, una fe que recoge su materia prima de la percepción de los sentidos (engañosos, imperfectos, limitados) y que procesa mediante la herramienta de la inteligencia un discurso lógico que ata cabos sueltos y brinda conclusiones repetibles en laboratorios. Cuando tratamos de explicar la aparición de ese suelo, su necesidad y el plan (o el planificador) detrás de este, estamos ante la fe religiosa. La fe científica busca explicar el funcionamiento de lo que existe y la fe religiosa su sentido más allá de lo evidente.

La religiosidad, por su parte, es la forma personal en que cada quien decide vivir su fe religiosa. Cada quien tiene su propio par de ojos y decide mirar lo que más tranquilidad le traerá a su vida. También tiene su propio par de párpados y decide cerrarlos ante aquella información que puede alejarlo de la tranquilidad que requiere para satisfacer sus necesidades más básicas sin cuestionar su propósito en este mundo. Al fin y al cabo, para servirse un plato de comida es necesario tener el hambre suficiente que nos permita comerlo. Como seres libres, tenemos derecho a vivir nuestra propia religiosidad y nadie tiene por qué pretender que adoptemos la suya. Es en este punto donde aparece la necesidad de definir “religión”.

Una religión es la estructura de opresión creada a partir de la religiosidad personal de alguien que pretende mediante ella conseguir algún beneficio personal, ya sea fama, seguidores, poder, dinero o lo que sea que sus carencias lo hagan buscar. Hay personas cuya religiosidad personal es más elaborada y con ella buscan “salvar” a los demás de los “errores” que ellos ya han superado. Por definición, entonces, quien crea o promueve desde una posición de liderazgo una religión tiene un complejo de superioridad que lo hace sentirse un Mesías o un salvador de quienes están en un nivel menor de comprensión intelectual, emocional o espiritual.

Concluimos entonces que es característica intrínseca a las religiones el que busquen sembrar divisiones, sea cual fuere su discurso. Es por ello que a las religiones organizadas suelo llamarlas sectas, ya que representan sectores fundamentalistas del pensamiento humano enfrentados a otros. Por naturaleza son irreconciliables, ya que no pueden convivir dos reyes en un mismo territorio.

Mientras más intereses (o interesados) dirijan una religión, esta se vuelve más cruel. Surgen los enfrentamientos internos y los seguidores –muchas veces un rebaño de personas de buena voluntad y poco interés en pensar que solo necesitan alguien que los lidere para sentirse seguros- quedan a la merced de sus líderes, personas generalmente no bien intencionadas con agendas propias que pretenden –con el esfuerzo, la limosna y el servicio de otros- recibir un premio eterno (o, si son descarados, inmediato) a su “superioridad” e incuestionable liderazgo descendido de los cielos.

La crueldad interna de una religión se vuelve hacia fuera de manera absolutamente espontánea y como consecuencia inmediata de su propia existencia. Surge el afán por ganarle a “la otra religión”, que siempre es peor, falsa o malintencionada. Solo cuando la estrategia de la confrontación hace que los adeptos pierdan la credibilidad en sus líderes es que aparece la “aceptación” o la “cooperación”. Pero siempre es una aceptación pública, externa, mientras que en el corazón de la secta solo se cocina el intento de atraer más gente y de menospreciar a quien no piensa igual.

La secta católica desarrolló durante siglos el sistema de proselitismo violento más estudiado –y más olvidado a la vez- de la historia. En la búsqueda por hacerse del poder en todos los niveles –económico, religioso, político, social, educativo, familiar, sexual- se instauró un sistema para juzgar a quienes osaran contradecir el status quo de un imperio que propagaba el amor al prójimo con bulas, veredictos, fuego, suplicios, tecnología de tortura y sujeción, armas y litros de sangre inocente derramada en nombre de la “salvación del mundo”. La “Santa” Inquisición fue el campo de concentración más extendido y apoyado por reinados y naciones en toda la historia.

Todos conocemos, unos más, otros menos, los atroces detalles de las cacerías de brujas, los excesos contra los judíos que no quisieron renegar de la estrella de David para cargar la cruz de Cristo, las matanzas por millares de indígenas que rociaban como última ofrenda su sangre a los Apus y la Pachamama. No solo conocemos todo ello, sino que convivimos con y hasta respetamos a una organización que mató a millones y aceptamos sin chistar que nos planten sus símbolos en nuestras oficinas de gobierno, que juzguen nuestras vidas, que critiquen nuestras estructuras y condenen nuestros hábitos. El gran tirano vino, vio y venció y hoy le ponemos el más alto grado de aprobación en las encuestas de popularidad.

Pero, algunos dicen, ya la Inquisición no existe y la Iglesia Católica ha pedido perdón por sus bestialidades, las cuales –dicen- debemos entender y excusar con la mirada de los tiempos en que sucedieron. Pero, nos hemos dejado engañar, una vez más. Y nos dejamos engañar día tras día.

La Inquisición no mataba cuerpos, eso era un mecanismo secundario para conseguir el fin primordial: cosechar mentes. Sí, al más puro estilo de The Matrix. Ese es el mayor crimen de la Inquisición más grande, la Inquisición de siempre, la que existía antes de las matanzas, las hogueras y las mazmorras, la que sigue existiendo en nuestras escuelas, en las juramentaciones de políticos, en las mesas de los jueces corruptos que no imparten sino que parten justicia, en las urnas construidas arbitrariamente por alcaldes en los parques de los distritos de un país que no tiene religión oficial hace casi 30 años, algo de lo que nadie se ha dado –o no se quiere dar- cuenta.

Cada vez que vemos a un Cipriani sentado a la diestra de un presidente en un acto público, ahí sigue redactando sentencias la Inquisición. Cada vez que un Wojtyla o un Ratzinger reciben a un Excelentísimo señor presidente de algún lado y se toman la foto que saldrá en la primera plana del día siguiente, detrás de las cortinas del salón asoman los cazadores de brujas; cada vez que una pareja no puede dormir porque está juntando centavo tras centavo para bautizar a su recién nacido, ahí está un clérigo condenándolos a la hoguera eterna; cada vez que una mujer llora porque no ha conseguido quién la lleve al altar, ahí están los jueces de la Inquisición sonriendo de lado mientras ella es acusada con miradas de amante de demonios y participante de aquelarres modernos. Cada vez que un político se defiende de un ataque respaldando su integridad moral en sus creencias católicas tradicionales, estamos ante los jueces de la Inquisición que dicen que fuera de su iglesia no hay santidad posible.

La secta más poderosa del planeta, la Iglesia Católica, se ha vestido de oveja para colarse en medio del rebaño y devorar con sus fauces a los cándidos, que son los más. Peor aún, es un lobo vestido de pastor, que ha venido engañando a miles de millones de seres humanos a través de la historia y haciéndoles temer un futuro estructurado en volúmenes de reflexiones teológicas y escatológicas. Controlan mediante el terror a lo desconocido a masas que eligen gobernantes corruptos que transan con el cielo para llenarse los bolsillos en el infierno.

Hay quienes se preguntan lo siguiente: “¿Si Jesucristo regresara, estaría de acuerdo con cómo están llevando sus seguidores su iglesia?”. Muchos se aventuran, desprevenidos, a responder que no. Lo siento, mi experiencia y lo que conozco sobre esta institución tiene que defraudarlos. Jesucristo estaría feliz: a él le encantaba andar entre publicanos, ricachones, glotones, pecadores y prostitutas.