1 de febrero de 2010

Al final

¿Al final de qué camino residirá
aquella suave mirada que me colme
de claridad cuando todo se oscurezca?

¿Cuánto debo esperar para encontrar
el perdón de todos mis pecados,
la cura para todas mis heridas,
el remedio para todos mis males?

¿A qué estrella debo rogar
que la próxima voz que me diga
que nunca me faltará
que siempre estará a mi lado
sea la voz que me arrulle en mis minutos finales?

Sería cobarde negar
que tengo que pagar
que he herido
-como también me han herido-
pero cada día la balanza pesa más de mi lado…

Y solo quiero que mis latidos encuentren la paz
y no duden de la pasión
ni de la calma.

Mi alma ya atendió muchas promesas
ya sangró muchos abandonos
ya condensó muchos vinos amargos
ya voló
–mil veces-
en mil pedazos.

¿Al final de qué sendero
está el arroyo que calmará mi sed,
el amor que no diga que no tiene condiciones
para luego tomarme examen con su manual
sin darme ocasión de ser yo mismo?

¿Cuándo será el día en que las palabras
signifiquen lo que las miradas parecen decir?
¿Cuándo la noche en que una voz diga te amo
sin esperar que mi amor quepa en su molde?

¿Cuándo podré creer a alguien
después de que me han dicho una y otra vez
que nunca me dejarán
que no permitirán que me quede solo
que siempre estarán conmigo
que tendré siempre su amor incondicional
pase lo que pase?

¿Cuándo conseguiré que el amor de un día
no se vuelva odio y venganza al otro
porque no sonreí en el momento preciso
porque no callé cuando lo esperaban
cuando no entendí un olor o una caricia?

¿Cuándo la vida me recompensará
y dejará que alguien entienda
que mis abrazos son más fuertes que mis errores
que mis miradas son más reales que mis caídas
que mis besos recitan mejor que poemas mal declamados?

¿Al final de qué pozo
encontraré por fin a la mujer
que cuando estuve al borde
intentó luchar
porque no me cayera desde un principio?

Seguiré esperando…
Sin esperanzas…
Pero seguiré…

Porque sé que mi alma ama
y se entrega cuando lo hace,
aunque le duela, aunque se equivoque
aunque la calcinen y la condenen.


11 comments:

  1. Las confesiones desnudas de un alma que recuerda y busca. Hay mucho tormento pero también mucha esperanza al final del poema (Sin esperanzas... Pero seguiré...).

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  2. Wow, solo falta que por ahi diga mi nombre...

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  3. Me encantó! It seems like u struggled a lot if this was inspired by a personal experience but hey who didn't? Me encanta tu narrativa pero me gusta más aún tus poemas! This part has touched me deeply:
    "Cuándo la vida me recompensará
    y dejará que alguien entienda
    que mis abrazos son más fuerets que mis errores
    que mis miradas son más reales que mis caídas
    que mis besos recitan mejor que poemas mal declamados?"
    Wow! Hermoso poema José Enrique!!!

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  4. Me gusto leer:
    "¿Cuándo conseguiré que el amor de un día,
    no se vuelva odio y venganza al otro
    porque no sonreí en el momento preciso
    porque no callé cuando lo esperaban
    cuando no entendí un olor o una caricia?"

    me identifiqué y me gusto mucho leer estas líneas... que ciertamente expresan las mas cotidianas, pero dolorosas, situaciones.
    Saludos,

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  5. esto es asombroso.. tal cual me siento.. en poesía

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  6. realmente asombroso.. tal cual me siento en poesía...

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El autor

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No me gusta mi nombre. Quienes me conocen me dicen JEES, pero Google no me deja ponerlo arriba.

Fui director de la revista de primaria de mi colegio, entrevisté a un futuro dos veces expresidente del Perú a los doce años y me metí en mi primer lío (serio) por escribir lo que pensaba en cuarto de secundaria.

Saliendo del colegio ingresé a la Facultad de Teología porque quería ser sacerdote, pero me curé a tiempo. Luego estudié filosofías orientales y terminé recibiendo iniciación brahmínica en la India en 1994.

Fue ahí donde un sadhu leyó mi carta astral y me dijo: "veo comunicación, comunicación, comunicación". No fue una sorpresa.

Me gradué de publicista, me dediqué principalmente al Periodismo, soy todo lo contrario a un relacionista público y tomo muy malas fotos pero mi sueño es ser fotógrafo. Por eso prefiero decir que soy comunicador.

Entender el internet, las herramientas digitales y las redes sociales se me hace misteriosamente sencillo, así que decidí dedicarme a solucionarle la vida a quienes se les complica con la modernidad.

Enseño hace casi veinticinco años. Hace cuatro en la Universidad Inca Garcilaso de la Vega y hace uno en el Instituto San Ignacio (ISIL).

El número 3 y sus múltiplos me persiguen. Por eso blogueo de tres maneras: 
  • Opino aquí.
  • Cuando me inspiro, publico aquí.
  • Si sobra algo, está aquí
Aunque Facebook no me quiere, algunos de sus usuarios sí.